La Región Lagunera de Coahuila fortalecerá su conectividad aérea con tres rutas directas desde el aeropuerto de Torreón hacia Mazatlán, Chihuahua y Monterrey. Iniciadas desde diciembre y enero próximos, estas líneas buscan abrir oportunidades de turismo, negocio e inversión. Sin embargo, la falta de datos públicos sobre inversión, empleos, ocupación y calendario pone en duda hasta qué punto el anuncio se traduce en beneficios tangibles para la comunidad.
El alcalde Román Alberto Cepeda González anunció que la aerolínea TAR operará las tres nuevas rutas desde Torreón: a Mazatlán y Chihuahua a partir del 1 de diciembre, y hacia Monterrey desde el 5 de enero, cada una con dos frecuencias semanales.
Los boletos estarán entre $1 500 y $2 000 pesos, según informa el medio local.
Esta escalada en conectividad se presenta como “mensaje de crecimiento” para la región y apunta a consolidar a Torreón como hub entre el Pacífico y el norte del país.
Por otro lado, datos del aeropuerto indican que en 2024 el número de pasajeros atendidos fue de aproximadamente 813 226, lo cual señala margen de crecimiento mediante nuevas rutas.
No obstante, la administración municipal no ha hecho público aún: (a) la inversión requerida para este proyecto, (b) los empleos nuevos que se prevén, (c) la infraestructura complementaria que se adaptará y (d) un cronograma claro de los primeros meses de operación.
El contraste es claro: mientras que la infraestructura está siendo ampliada, la transparencia y el seguimiento están por detrás, lo que limita que la comunidad pueda evaluar si el anuncio es solo un titular o un impacto real.
Los habitantes de la Laguna —turistas, empresarios, trabajadores y familias— demandan que la Secretaría de Turismo y el municipio publiquen un tablero público con: montos invertidos, número de empleos generados, ocupación de las rutas, tarifas promedio reales, y avance mensual o trimestral. Solo de esta manera podrán verificar que la conectividad se convierta en oportunidad y no en promesa.
Abrir nuevos vuelos no es solo poner un avión en pista: es conectar gente, empleo, regiones y futuros. Cuando la infraestructura crece, pero la rendición de cuentas no, lo que se despega no son alas de progreso, sino titulares que vuelan sin aterrizar. ¿Aceptaremos que la conectividad sea solamente anuncio o exigiremos que se traduzca en desarrollo concreto para la Laguna?














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