En Frontera, la indignación y la angustia crecen porque —según la Fiscalía— dos menores fueron sustraídos desde el 26 de diciembre de 2025 y hasta hoy la búsqueda sigue sin certeza pública sobre su paradero; la Alerta Amber está activa en todo Coahuila para localizar a Jonathan Benjamín Díaz Méndez (6) y Alexa Sara Díaz Méndez (5), en un caso de presunta sustracción familiar, mientras autoridades piden a la ciudadanía compartir solo fichas oficiales y reportar cualquier dato al 911; lo que sigue, si queremos que esto no se repita, es una exigencia simple: un protocolo con reloj y un reporte público de avance, en horas —no en días— cuando se trata de niñas y niños.
La Fiscalía de la Mujer y la Niñez (Región Centro) informó que el caso corresponde a una sustracción presuntamente realizada por la madre, y que el reporte formal se presentó el 27 de diciembre, por lo que se activaron mecanismos de búsqueda y difusión a nivel estatal. En estos temas, la regla es no especular: lo único útil es información verificable y canalizada a autoridad.
Coahuila entero puede ayudar sin ponerse en riesgo: mantenerse atento, no difundir rumores, no “armar versiones” en redes, y compartir únicamente la ficha oficial. Si alguien tiene un dato, por mínimo que parezca, debe ir directo a 911; y si se requiere canal especializado, el propio Gobierno de Coahuila publica la línea de Alerta Amber Coahuila: 800 00 85400, además de 089 para denuncia anónima cuando aplique.
Nosotros pensamos que, para que la historia esté completa y para que esto no vuelva a agarrar al estado “a destiempo”, se necesitan tres cosas concretas y medibles. Primero: que la Fiscalía publique un cronómetro de actuación (qué se hizo en la primera hora, en las seis, en las doce, en las veinticuatro) y una actualización diaria breve, sin datos sensibles, pero con claridad de etapa. Segundo: que el Estado formalice un protocolo único para sustracción de menores —con coordinación inmediata entre Región Centro, Comisión de Búsqueda y corporaciones— y que se diga con todas sus letras cuándo procede Amber y cuándo se escala, porque cada familia merece saber qué pasa y qué falta. Y tercero: que la sociedad tenga un canal fácil y repetible: un mensaje claro (911 / 800 00 85400 / 089) y la instrucción de oro: solo ficha oficial, cero rumores, porque ahí se juega la integridad de dos niños.
Si nos preguntan a nosotros, esto es lo que da mucho de qué pensar: cuando una Alerta Amber se vuelve tendencia, ya vamos tarde para la tranquilidad de una familia; lo urgente es que el protocolo funcione como reloj, no como “a ver cuándo”. Hoy la pregunta ciudadana no es morbosa, es básica: ¿qué estamos haciendo —autoridades y comunidad— para que una sustracción de menores active respuesta inmediata y transparente? Coahuila sabe unirse; que esa unidad se note en lo único que sirve: reportar, no inventar.














Comments are closed