Con la llegada de Ernestina Godoy como primera Fiscal General de la República, la senadora coahuilense Cecilia Guadiana aprovechó la tribuna y pidió que la nueva FGR ponga en el centro a niñas y mujeres, con ministerios públicos capacitados y una coordinación efectiva con los estados.
El Senado de la República eligió a Ernestina Godoy Ramos como nueva titular de la Fiscalía General de la República para un periodo de nueve años, con 97 votos a favor, 19 en contra y 11 nulos. Godoy llega con una trayectoria ligada a la defensa de derechos y al trabajo en procuración de justicia: fue fiscal de la Ciudad de México y consejera jurídica de la presidenta Claudia Sheinbaum, y ahora encabeza una institución clave para el combate a la impunidad. Desde su primera intervención tras la votación, insistió en que no habrá persecución política y que su prioridad será fortalecer una justicia que responda a las víctimas.
En ese contexto, la senadora Cecilia Guadiana Mandujano tomó la palabra para subrayar el tema que, a su juicio, debe marcar la gestión: la prevención, investigación, atención y sanción de la violencia contra niñas y mujeres mexicanas. Lejos de un tono de choque, su mensaje fue complementario: recordó que la violencia de género exige respuestas rápidas, integrales y coordinadas entre la FGR y las fiscalías estatales, y que la reciente reforma de igualdad sustantiva impulsada por la presidenta Sheinbaum ya colocó en la Constitución la obligación de actuar con perspectiva de género y de eliminar la brecha salarial.
Cecy puso el énfasis en la parte humana del sistema: pidió fortalecer la especialización de las y los agentes del Ministerio Público, para que su actuación no sólo garantice investigaciones eficaces, sino que brinde una experiencia digna a quienes acuden en situación de riesgo. Habló de ministerios públicos capacitados con perspectiva de género, capaces de escuchar sin estereotipos ni revictimizar, y de la necesidad de investigaciones diligentes, peritajes oportunos, carpetas bien integradas y seguimiento riguroso. Como cierre, planteó una pregunta a las aspirantes, incluida Godoy: cuál es su plan para sensibilizar al personal de la Fiscalía y cumplir la meta de la presidenta Sheinbaum de no desestimar casos de acoso y abuso sexual.
Para Coahuila, el mensaje tiene traducción directa. La solicitud de Alerta de Violencia de Género admitida en 2024 para municipios como Torreón, Acuña, General Cepeda, Ramos Arizpe y Saltillo documenta un contexto de violencia feminicida y agresiones graves que requieren coordinación estrecha entre la FGR, las fiscalías locales y las instancias de mujeres. La senadora no coloca a la nueva fiscal en el banquillo; la convoca a trabajar junto con el Senado y los estados para que las metas nacionales se reflejen en cada región del país, desde La Laguna hasta la Región Centro, donde niñas y mujeres siguen enfrentando riesgos dentro y fuera de sus hogares.
La ruta que traza Cecy Guadiana es de colaboración, no de choque: aprovechar que hoy México tiene una presidenta y una fiscal general mujeres para impulsar una FGR más sensible y cercana. Eso pasa por acuerdos concretos con los estados: programas de capacitación continua para ministerios públicos y peritos, indicadores públicos sobre medidas de protección otorgadas, protocolos de coordinación en casos de alto riesgo y mesas de trabajo periódicas para revisar avances. Lejos de confrontar a la nueva titular, la senadora ofrece un marco desde el Legislativo para que la Fiscalía cuente con respaldo político y normativo al momento de consolidar una justicia con perspectiva de género.
Que México tenga, al mismo tiempo, una Presidenta de la República, una Fiscal General y senadoras que empujan la agenda de igualdad no es un detalle menor: es una oportunidad. La intervención de Cecilia Guadiana se lee menos como reproche y más como una invitación a aprovechar este momento para alinear Constitución, leyes, fiscalías y ministerios públicos en una misma dirección.
La pregunta que queda para Coahuila y para el país no es si la nueva fiscal “superará un examen”, sino cómo vamos a medir, en conjunto, que cada vez más niñas y mujeres encuentran una puerta abierta y una institución preparada cuando deciden pedir ayuda.














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