En los pasillos de los hospitales públicos de Coahuila, hay un tipo de paciente que representa el mayor de los retos: el que llega solo e inconsciente. El llamado urgente del Hospital General de Torreón para localizar a la familia de Ronaldo Reyes, un hombre que yace sin identificar plenamente, es una ventana a un drama sistémico que pone a prueba la capacidad de la red de salud y los servicios sociales de todo el estado.
Ronaldo, de entre 35 y 40 años, ingresó inconsciente el 15 de septiembre y desde entonces nadie lo ha reclamado. Cientos de personas ingresan anualmente a hospitales públicos en México sin una identificación, lo que activa protocolos de trabajo social para intentar su localización a través de medios de comunicación y redes de apoyo.
Este caso evidencia la dependencia del sistema en la buena voluntad de los medios y la ciudadanía, y exige una rendición de cuentas sobre la modernización de los sistemas de identificación. La federalización de los servicios de salud a través del IMSS-Bienestar busca, entre sus metas, crear sistemas más integrados.
¿Tiene la Secretaría de Salud de Coahuila una base de datos o un sistema de alerta interestatal coordinado con los estados vecinos como Durango o Zacatecas para agilizar la identificación de pacientes foráneos? La pregunta es crucial en un estado con alta población flotante.
Un hombre postrado en una cama de hospital no es un expediente sin nombre; es una vida en pausa y una familia que, en algún lugar, vive en la angustia. La pregunta para nuestro sistema de salud no es solo si puede curar el cuerpo de un paciente, sino si tiene la capacidad y la humanidad para reconectar su identidad.














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