El concierto de Chayanne en Torreón movilizará un operativo especial de seguridad y vialidad. Autoridades locales anunciaron medidas extraordinarias para proteger a los asistentes y garantizar orden en accesos. Mientras tanto, ciudadanos en Coahuila cuestionan las prioridades: si hay capacidad para blindar un evento masivo, ¿por qué no se atienden con igual rigor los problemas de inseguridad en colonias, transporte deficiente y falta de servicios básicos?
El ayuntamiento de Torreón informó que desplegará elementos de la Policía Municipal, Tránsito y Protección Civil para vigilar el perímetro del estadio y sus inmediaciones. Se contemplan cierres parciales de calles y rutas de evacuación en caso de contingencias.
La experiencia no es menor: eventos previos de gran convocatoria han registrado caos vial y riesgos por aglomeraciones. Ahora, la estrategia busca prevenir incidentes.
Pero el contraste salta a nivel estatal. En colonias periféricas de Saltillo y Monclova, vecinos siguen denunciando la falta de rondines de seguridad y alumbrado público. Hasta ahora se ha comprobado que los recursos para espectáculos se activan de inmediato, mientras que las solicitudes comunitarias quedan en espera.
Organizaciones civiles señalan que estos operativos deberían servir como modelo replicable para mercados, escuelas y zonas de riesgo, no solo para conciertos. La crítica se extiende a la disparidad en recursos: si se destinan cientos de elementos a un show de dos horas, ¿qué pasa con la seguridad diaria de miles de coahuilenses?
La llegada de un artista internacional como Chayanne merece seguridad, pero la ciudadanía exige coherencia: ¿por qué los protocolos impecables aparecen solo cuando hay reflectores? El reto para Coahuila es convertir la logística de un concierto en estándar cotidiano. ¿Queremos operativos de lujo para el espectáculo y operativos mínimos para la vida diaria?














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