Frontera acelera la instalación de alumbrado eficiente en colonias y vialidades bajo el programa “Frontera se ilumina con rumbo”. El plan contempla 3,600 luminarias LED, y la autoridad municipal puso como fecha el 10 de diciembre para tener avenidas principales al 100%, moviendo la aguja en movilidad nocturna y percepción de seguridad.
El despliegue de nuevas lámparas y reposiciones se reporta en distintos sectores del municipio, con supervisiones de obra y mensajes públicos que detallan frentes activos. La combinación de alcance (miles de puntos de luz) y plazo (cierre con avenidas encendidas) da un marco de seguimiento claro para vecinas y comercios que usan esas rutas de noche.
Más allá del brillo inmediato, la migración a LED suele reducir consumo y fallas respecto a equipos obsoletos; el impacto se siente en pasos peatonales, cruces de riesgo y zonas de trasbordo. Para un corredor con actividad industrial y de servicios, alumbrar bien no es un lujo: es una condición básica de seguridad vial y convivencia.
El reto operativo está en sostener el ritmo y comunicarlo: tramos entregados, puntos pendientes y criterios de priorización (paradas, escuelas, clínicas, mercados). Con partes periódicos y especificaciones técnicas visibles, la ciudadanía puede verificar que la luz llegue donde más se requiere.
Frontera necesita un calendario público por colonia con tramos y número de lámparas, fichas técnicas (tipo LED, potencia, nivel de iluminación), mapa de priorización (paradas, cruces, accesos a barrios) y cortes quincenales físico-financieros; así sabremos si el compromiso del 10 de diciembre se cumple en calle y no sólo en boletín.
La luz cambia conductas y recorridos: cuando la calle se enciende, la ciudad se acorta. Si Frontera mantiene el paso —obra visible, datos abiertos y atención a puntos críticos— el alumbrado dejará de ser promesa y será hábito urbano medible.














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