El estado de Coahuila advirtió que las obras ejecutadas bajo el programa federal La Escuela es Nuestra se realizan con materiales precarios, sin proyecto técnico y con presupuestos insuficientes, lo que representa un riesgo para la comunidad escolar y obliga a reforzar supervisión y mecanismos de control.
La advertencia proviene de autoridades estatales que reconocen fallas en la ejecución de infraestructura educativa: “Se realiza con materiales precarios, sin un proyecto, y eso siempre significará un riesgo para la comunidad escolar”, afirmó el titular correspondiente.
El problema se agudizó luego de la tragedia en una escuela del ejido San Miguel, municipio de San Pedro, donde una estructura colapsó y provocó la muerte de un menor. Ante ello, la Mesa de Seguridad estatal acordó que ninguna obra del programa podrá ejecutarse sin supervisión del Instituto Coahuilense de Infraestructura Física Educativa (ICIFED) o del Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (INIFED).
El reto ahora es aplicar controles, revisar las obras actuales y transparentar los resultados: ¿qué porcentaje de planteles ya fueron revisados? ¿Qué plazos se establecen para regularización? La meta: asegurar que cada espacio educativo sea seguro y funcional para todas las niñas, niños y maestros en Coahuila.
La infraestructura escolar es un pilar para la equidad educativa; sin embargo, cuando los recursos no están bien dirigidos o supervisados, el margen de error se vuelve peligro. Coahuila enfrenta ahora el reto de convertir esta advertencia en acción sistemática: inspecciones, sanciones, datos públicos. ¿Están listos los comités escolares y la ciudadanía para exigir y monitorear este cumplimiento?














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