En las academias de policía de Coahuila, la formación ya no es solo sobre tácticas y armamento; es sobre la vida. El exitoso parto que fue asistido por dos oficiales de la Policía de Torreón en una casa de la colonia Rancho Alegre es la prueba más clara de una evolución necesaria en la seguridad pública del estado: la transformación del policía en un primer respondiente multifacético, capaz de salvar una vida en cualquier circunstancia.
Los agentes, un hombre y una mujer, respondieron a un llamado de auxilio y aplicaron sus conocimientos de primeros auxilios para recibir a una bebé. La capacitación en atención prehospitalaria es un componente cada vez más esencial en la profesionalización de las policías municipales a nivel nacional. Este tipo de acciones son un resultado tangible de la inversión en la dignificación y entrenamiento de los cuerpos de seguridad.
Este hecho refuerza el modelo de “policía de proximidad” que se busca implementar en el estado, un protocolo que va más allá de la simple reacción al delito y busca construir lazos de confianza con la comunidad.
¿Están recibiendo todas las corporaciones municipales de Coahuila, desde la Carbonífera hasta el Sureste, este mismo nivel de capacitación para actuar con la misma eficacia en emergencias que no son delictivas? La pregunta es fundamental para estandarizar la calidad del servicio policial.
Esta historia nos recuerda que detrás del uniforme hay seres humanos entrenados para proteger, a veces de la delincuencia y otras, del tiempo. El nacimiento de esta bebé es un símbolo de esperanza. La pregunta para las autoridades es: ¿cómo podemos asegurarnos de que estas historias de éxito se conviertan en la norma y no en la anécdota en cada municipio de Coahuila?














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