En corrales y asociaciones de productores de Piedras Negras, la preocupación es palpable: el cierre fronterizo con Estados Unidos ha provocado pérdidas estimadas en 12 millones de dólares para ganaderos de Coahuila. La suspensión temporal de exportaciones generó un cuello de botella en la venta de ganado, afectando la economía de cientos de familias que dependen de esta actividad.
Primero, las uniones ganaderas informaron que miles de cabezas de res quedaron varadas en corrales, lo que encareció su manutención y frenó compromisos comerciales. Después, señalaron que se gestionan reuniones con autoridades federales y estadounidenses para agilizar la reapertura. Hasta ahora se ha comprobado la magnitud de las pérdidas económicas; todavía no está claro si habrá mecanismos de compensación o apoyos directos para los productores afectados.
El contraste es claro: mientras las autoridades buscan soluciones diplomáticas y operativas, los productores reclaman certidumbre, pues cada día cerrado representa miles de dólares en pérdidas adicionales. La frontera, que suele ser puerta de desarrollo, se convirtió en obstáculo para una de las principales actividades económicas del norte de Coahuila.
Las pérdidas por el cierre fronterizo muestran la vulnerabilidad del campo coahuilense ante decisiones externas. Más allá de la negociación, el reto está en diseñar planes de contingencia que protejan a productores y trabajadores cuando el comercio internacional se detiene.














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