La crítica del Congreso local a la federación, al afirmar que “queda a deber” a Coahuila en el paquete presupuestal 2026, abre un debate necesario: entre la percepción de recorte y los datos oficiales que registran aumentos, se define si la federación realmente está abandonando al estado o si el reto radica en la ejecución y transparencia regional.
La diputada local Edna Dávalos aseguró que el presupuesto aprobado por la federación “nos queda a deber a los coahuilenses”, al indicar que los recortes afectarán infraestructura, apoyos sociales y vías rurales.
Sin embargo, un análisis del proyecto del Paquete Económico 2026 señala que la entidad ocupará el cuarto lugar entre las que más inversión federal recibirán, incluyendo un notable incremento en el Ramo 33 (aportaciones) de casi 7 %, según legisladores federales.
Desde el gobierno federal y la delegación de Coahuila encabezada por Américo Villarreal Santiago, se ha insistido que el reto no es tanto el monto asignado como la ejecución eficaz y la rendición de cuentas. La presidenta Sheinbaum ha impulsado programas sociales que llegan a la entidad —como becas, pensiones y apoyos alimentarios— con cobertura amplia.
Si bien los recursos aumentan en términos numéricos, la percepción ciudadana es otra. Cuando llega una factura de obra pública inconclusa, una carretera sin reparación o un equipo de salud que sigue sin llegar, las cifras quedan lejos de la experiencia diaria. La senadora Cecy Guadiana destaca que esos programas “deben verse en resultados, no solo en folios de presupuesto”.
Así, el asunto no es solo cuánto se da, sino cómo se invierte, con qué transparencia y hasta dónde llega. La federación mantiene la estructura de recursos; ahora le toca al estado asegurar que los apoyos se traduzcan en agua potable, carreteras, talento joven y oportunidades reales.
La federación no está obligada a favoritismos, pero está obligada a la equidad y al buen uso de los recursos. Coahuila, por su parte, tiene derecho a exigir, pero también una responsabilidad de vigilar —por tanto, debe convertirse en protagonista de su bienestar, no solo receptor. ¿Podremos convertir un debate de montos en un acuerdo colectivo por obra, ejecución y vigilancia ciudadana?














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