Torreón entregó 400 cascos a conductores que concluyeron cursos de manejo seguro; con ello ya suma 2,200 equipos desde 2022 y más de 10 mil motociclistas capacitados. El modelo abre una oportunidad estatal: medir si capacitación + equipo + reglamento “cero tolerancia” reducen choques y lesiones en todo Coahuila.
La estrategia municipal enlaza tres piezas: formación obligatoria (“Conduce Seguro”), dotación de cascos certificados y aplicación del reglamento. Con la última entrega, el municipio reporta >2.5 MDP invertidos en seguridad vial y un padrón de >10,000 motociclistas que ya pasaron por capacitación y certificación.
Para escalar a nivel estatal, la clave es el tablero público de resultados: siniestros por cada 10 mil motos, lesiones graves, fatalidades, infracciones y reincidencia, comparando regiones (Laguna, Sureste, Carbonífera, Centro-Desierto). El nuevo énfasis en cero tolerancia debe acompañarse de metas trimestrales y auditorías ciudadanas para evitar que el operativo se perciba solo como recaudación.
En paralelo, municipios pueden replicar el incentivo “equipo a quien se certifica” —casco, chaleco, luz— y condicionar la liberación de unidades a cursos de conducción defensiva, como ya opera la Laguna. ¿Publicará Coahuila un plan 2025–2026 con metas de reducción y presupuesto por región?
Que la foto del casco se convierta en menos camas ocupadas y menos familias en duelo. La ruta está trazada: capacitar, equipar y hacer cumplir el reglamento con evidencia pública. La pregunta ciudadana: ¿cuándo veremos el primer corte estatal con reducciones verificables?














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