Un peatón murió tras ser embestido por una camioneta en el cruce de Emilio Carranza y Porfirio Díaz, en la colonia Occidental (zona conurbada Monclova–Frontera). El conductor fue detenido y la Fiscalía abrió carpeta; el video del hecho circuló y dejó a los vecinos con la misma pregunta: ¿cuántas tragedias más caben en una esquina “normal”?
No es solo “un accidente”: es el punto donde fallan varias cosas a la vez. Una calle que invita a pasar rápido, un cruce largo, visibilidad mediocre, cultura de “me alcanzo” y cero margen de error. La autoridad investigará responsabilidades, sí; pero la ciudad (y el estado) tiene otra tarea: evitar que el siguiente cruce se cobre otra vida.
Y aquí hay una ruta clara, con datos y con método. INEGI tiene la estadística ATUS, que permite ver la siniestralidad por estado y municipio y, además, ya incorpora localización geográfica de accidentes para municipios seleccionados (2019 en adelante), justo para ubicar “puntos rojos” y dejar de trabajar a ciegas. Si Coahuila presume orden, esto debería ser tablero público, no secreto de oficina.
Lo urgente no es un discurso, es obra quirúrgica: cruces peatonales seguros. Hay intervenciones rápidas y de bajo costo: elementos verticales (conos/bolardos) para forzar giros más lentos, pintura reflectante para marcar el espacio peatonal, acortar distancia de cruce estrechando carriles o creando islas peatonales, y rampas accesibles. Esto se puede implementar en días, no en años. Mediante lista de 20 cruces prioritarios, y calendario de intervención con metas y corte trimestral: iluminación, señalización, reductores, islas peatonales y cruces pintados donde haga falta. Porque la “seguridad” también es que puedas cruzar la calle y regresar a casa.
cuando una tragedia se vuelve video, el riesgo es acostumbrarnos. La pregunta incómoda es otra: si ya sabemos dónde pasa, por qué sigue pasando… y quién va a poner el primer cruce seguro antes del siguiente velorio?














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