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Frontera

En Ciudad Frontera, el Cabildo aprobó ampliar de forma temporal los horarios de venta y consumo de alcohol durante todo diciembre “para fortalecer al comercio formal y reducir la venta clandestina”, permitiendo que depósitos y bares trabajen casi hasta la medianoche o las dos de la mañana. La decisión llega en una Región Centro donde mandos de Cruz Roja y cuerpos de auxilio reconocen que el alcohol sigue siendo factor en buena parte de los accidentes viales, mientras a nivel nacional se registran en promedio 47 siniestros de tránsito al día asociados al consumo de bebidas alcohólicas.

Durante la Vigésima Novena Sesión de Cabildo, presidida por la alcaldesa Sari (Sara Irma) Pérez Cantú, Frontera avaló que distribuidores de cerveza, expendios, misceláneas y supermercados operen de lunes a sábado de 10:00 a 23:59 horas y los domingos de 14:00 a 23:59, mientras que bares, cantinas y centros de espectáculos podrán abrir de 11:30 a 2:00 horas todos los días. El secretario del Ayuntamiento, Daniel López Gaytán, presentó la medida como una forma de dar certidumbre a negocios, ordenar la operación en temporada decembrina y quitarle oxígeno a la venta clandestina, dejando claro que el acuerdo estará vigente sólo hasta el 31 de diciembre.

El problema es que, en la Región Centro, los números de seguridad vial van por otro carril. En agosto, el comandante de la Cruz Roja en Monclova advirtió que el consumo de alcohol sigue siendo factor común en “la mayoría” de los accidentes viales de la zona y urgió a la población a evitar manejar ebria para no poner en riesgo su vida y la de terceros. Reportes locales apuntan a que hasta 30 % de los accidentes de fin de semana están relacionados con la ingesta de bebidas alcohólicas, y una nota reciente titulada “Ni multas ni operativos frenan los accidentes por alcohol” recuerda que, pese a sanciones de hasta 8 mil pesos por tercer grado de ebriedad y retenes, la fórmula de “alcohol + volante” sigue cobrando vidas en Monclova y la región.

A escala nacional, organizaciones civiles y datos del Inegi calculan que diariamente ocurren en promedio 47 siniestros de tránsito en carreteras de México asociados al consumo de alcohol, dentro de un universo de más de 380 mil percances al año. Estudios sobre consumo nocivo de bebidas alcohólicas muestran además que este patrón se correlaciona con mayores gastos públicos en salud y seguridad, así como con incrementos en lesiones dolosas, violencia familiar y otros delitos, al grado de que los accidentes de tránsito vinculados al alcohol figuran entre las principales causas de muerte en el país. Es decir, no se trata sólo de “más movimiento para el comercio”, sino de una decisión que toca un factor reconocido de riesgo vial y sanitario.

Mientras tanto, la evidencia internacional y nacional apunta hacia el lado contrario: la Estrategia Nacional de Seguridad Vial “A Salvo” y varios estudios especializados insisten en que limitar la disponibilidad de alcohol —horarios más cortos, control de puntos de venta, cero tolerancia al volante— reduce siniestros y salva vidas. Incluso se ha documentado que las pruebas aleatorias de alcoholemia, cuando se aplican de forma sistemática, pueden reducir hasta 20 % la incidencia de accidentes viales. Frontera, en cambio, está apostando a una fórmula más arriesgada: alargar primero la venta y confiar después en que multas, operativos y llamados al “consumo responsable” basten para contener los daños.

Si la ampliación de horarios va a sostenerse en algo más que la caja registradora, el Ayuntamiento de Frontera y las autoridades de la Región Centro tendrían que acompañarla con un paquete completo: calendario público de operativos de alcoholímetro, convenios con bares y depósitos para ofrecer transporte seguro, campañas agresivas en cruceros y redes contra el volante ebrio y, sobre todo, un compromiso claro de presentar en enero un corte de resultados con número de accidentes, lesionados, fallecidos y sanciones vinculados al alcohol durante diciembre. Un tablero municipal con metas trimestrales —menos siniestros, menos heridos, menos muertes— sería la verdadera prueba de si la medida “ordenó la temporada” o si sólo dejó más trabajo a ambulancias, hospitales y familias.

Coahuila presume avances en seguridad y orden en sus ciudades, pero decisiones como la de Frontera ponen a prueba qué pesa más en la balanza: el interés inmediato de vender unas horas más o la obligación de reducir riesgos en el asfalto. Nadie discute que el comercio formal necesita oxígeno, menos en tiempos difíciles; lo discutible es que, en una región donde el alcohol es protagonista frecuente de los choques de fin de semana, se amplíe la ventana de venta sin, al menos, poner por escrito cómo se va a cuidar que esa libertad adicional no termine pagándose en sillas de ruedas, funerales y expedientes hospitalarios. La pregunta para la Región Centro es sencilla y dura: ¿queremos una Navidad con más cajas abiertas o con menos cruces en las carreteras?

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