Mientras en Torreón la Dirección de Salud Pública Municipal llena de dinámicas y reflexión el taller “El Arte de Ser Tú” para adolescentes, el Gobierno de Coahuila anuncia que los 133 Centros de Salud ya cuentan con el programa “Psicólogo en tu Comunidad”; juntos dibujan una red que se engancha con la estrategia federal de prevención del suicidio para que la salud mental juvenil deje de depender sólo de la suerte y del bolsillo.
En Torreón, la postal es cada vez más frecuente: grupos de chicas y chicos de 12 a 17 años jugando, dibujando y hablando en círculo, mientras un equipo de psicología municipal les lanza preguntas sobre lo que sienten, cómo se relacionan con sus amigos y qué hacen cuando algo les lastima. Es el taller “El Arte de Ser Tú”, un espacio gratuito que la Dirección de Salud Pública Municipal abrió este otoño para que adolescentes exploren sus emociones, fortalezcan su autoestima, aprendan a tomar decisiones más conscientes y hablen de temas incómodos como el ciberacoso o la violencia, sin miedo al juicio. Las sesiones combinan trabajo en aula y actividades en espacios como el Bosque Urbano, con dinámicas de confianza, expresión y respeto a la diversidad, incluido el reconocimiento de la diversidad sexual como parte de la vida cotidiana de la adolescencia lagunera.
A nivel estatal, la foto es más amplia. El Gobierno de Coahuila presume que los 133 Centros de Salud ya cuentan con el programa “Psicólogo en tu Comunidad”, una estrategia del llamado Gran Programa Estatal de Salud Mental que permite a cualquier persona solicitar apoyo emocional escaneando un código QR colocado en los centros de salud. Desde ahí, un equipo especializado contacta a la persona para agendar una cita y, mediante licitaciones recientes, se está asignando personal de psicología a las ocho jurisdicciones sanitarias para que recorra municipios donde antes no había un solo profesional disponible. Es decir: el adolescente que se acerca a un taller en Torreón ya no está solo; detrás comienza a existir una red de atención que, al menos en el papel, cubre todo Coahuila.
Del lado federal, la 4T trata de poner piso parejo. La Secretaría de Salud opera el Programa Nacional para la Prevención del Suicidio, con materiales como el Cuadernillo básico para la prevención del suicidio y una estructura de redes integradas que busca detectar riesgos, canalizar a tiempo y ofrecer herramientas a familias y escuelas. A esto se suma el impulso del CONAHCYT a proyectos educativos para prevenir el comportamiento suicida en adolescentes, que proponen intervenciones escolares y comunitarias basadas en evidencia, no sólo en buena voluntad. En ese mapa, talleres como “El Arte de Ser Tú” encajan como engranes locales: no sustituyen la atención clínica, pero sí abren puerta, quitan estigma y dan lenguaje para pedir ayuda.
La oportunidad está en conectar los puntos. Coahuila podría dar un paso más si articula una agenda compartida entre Salud Municipal de Torreón, la Secretaría de Salud estatal y la red federal de prevención del suicidio: un tablero público que indique cuántos adolescentes participan en talleres como “El Arte de Ser Tú”, cuántos son canalizados al programa “Psicólogo en tu Comunidad”, cuánto tarda en llegar la primera cita y qué escuelas o colonias siguen sin cobertura. Con apoyo técnico de los lineamientos federales y los proyectos de salud mental financiados por la 4T, esta información permitiría mover psicólogos, talleres y campañas donde más se necesitan, en lugar de conformarse con fotos sueltas en redes sociales.
Durante años, hablar de salud mental entre adolescentes fue casi un lujo, algo que quedaba en consultorios privados o en conferencias de un solo día. Hoy, Coahuila tiene por primera vez una red estatal de psicólogos comunitarios y talleres municipales que se atreven a decir en voz alta palabras como ansiedad, depresión o diversidad. La pregunta que viene no es si estos programas son necesarios —eso ya lo gritan las estadísticas—, sino si los vamos a medir con la misma seriedad con la que medimos la obra pública: metas claras, cobertura por municipio y la certeza de que ninguna adolescencia se queda sin lugar para ser escuchada.














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