Posadas llenas, caja llena
Restaurantes de Torreón viven su mejor diciembre mientras el sector servicios empuja la economía de Coahuila
Las agendas de restaurantes en Torreón ya están reventadas de posadas y cenas navideñas: empresas, escuelas, familias y grupos de amigos reservaron desde principios de noviembre, el gremio restaurantero habla de un cierre de año “excepcionalmente positivo”, la cámara del sector presume hasta 30% más ventas en La Laguna y un crecimiento cercano al 8% en la gastronomía de Coahuila, y el turismo de eventos trae ocupaciones hoteleras de hasta 98–100% con más de 110 actividades programadas; en medio de una economía nacional que se enfría, la mesa servida se ha vuelto uno de los motores más visibles del estado.
En La Laguna, la fotografía de fin de año tiene olor a comida y ruido de cubiertos. Dirigentes del sector restaurantero señalan que las llamadas para apartar fecha comenzaron semanas antes, primero para las típicas posadas de oficina y ahora también para desayunos y comidas, porque las noches ya no alcanzan para todos. La diversidad de oferta —desde comida tradicional lagunera hasta restaurantes de cadena— jala comensales de municipios vecinos, mientras los menús especiales y la contratación de más personal intentan preparar a los negocios para el pico de afluencia de estas semanas.
El empuje no viene solo del mantel: Torreón cerrará el año con más de 110–125 eventos entre congresos, competencias deportivas, conciertos y ferias, lo que ha permitido alcanzar fines de semana con ocupación hotelera de hasta 98–100%, una derrama anual que supera los 3 mil 400 millones de pesos y picos de 50 millones en un solo fin de semana por cinco eventos nacionales. Cada cuarto ocupado implica taxis, propinas, desayunos, comidas, cenas y compras en la ciudad; en la práctica, el turismo de negocios y entretenimiento se ha vuelto el mejor aliado de las cocinas laguneras.
Los datos duros confirman que no se trata sólo de una buena “rachita” decembrina. Los Censos Económicos 2024 y el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal muestran que en Coahuila las actividades terciarias —servicios como restaurantes, hoteles y comercio— han crecido por encima del promedio de la economía estatal, con un avance anual cercano al 4.1%, mientras industria y campo se mantienen más flojos. A nivel nacional, los servicios de alojamiento y preparación de alimentos también vienen al alza, impulsados por el nearshoring y el crecimiento de ciudades del norte que reciben más visitantes y más cadenas productivas. En pocas palabras: en un país donde el PIB industrial se resiste a despegar, la propina y la reservación por WhatsApp también cuentan en la ecuación.
Pero detrás de los manteles largos también hay focos amarillos. Para que la caja se llene, meseras, meseros, cocineros y repartidores suelen encadenar dobles turnos, jornadas nocturnas y fines de semana sin descanso, muchas veces con esquemas mixtos entre salario base bajo e ingresos variables por propina, y con una parte del personal en informalidad, algo que el propio INEGI reconoce como un problema estructural en el país. Si a eso se le suma el aumento en consumo de alcohol típico de las posadas, la presión se extiende a las calles: más tránsito nocturno, más necesidad de transporte seguro y de operativos viales que eviten que una cena exitosa termine en choque o tragedia.
El cierre de año deja una lección clara: mientras la economía nacional se desacelera, Coahuila —y en especial La Laguna— encuentran en sus restaurantes, hoteles y eventos una forma de seguir generando empleo e ingresos. La pregunta es si esta bonanza decembrina se quedará sólo en cuentas felices para unos cuantos o si se traducirá en mejores sueldos, trabajo digno y ciudades que cuidan a quienes salen a celebrar; porque, al final, de poco sirve que los restaurantes estén llenos si las mesas de las familias trabajadoras siguen llegando justas.














Comments are closed