Un conato de incendio dentro de la empresa Tormex Industrias obligó a evacuar a más de 400 trabajadoras y trabajadores en Torreón, luego de que una chispa de soldadura cayera sobre material de poliuretano durante labores de construcción; brigadas internas y cuerpos de emergencia aplicaron el protocolo y lograron desalojar la planta en minutos, sin personas lesionadas, pero el episodio vuelve a poner sobre la mesa si todas las maquilas, talleres y bodegas de Coahuila están realmente preparadas para reaccionar igual de rápido cuando algo sale mal.
En este caso, la historia terminó bien. El reporte de auxilio entró alrededor de las 17:40 horas y unidades de Bomberos y Protección Civil municipal acudieron al llamado; de acuerdo con las autoridades, la chispa de soldadura cayó sobre material inflamable y generó fuego en una nave en obras, pero las brigadas de evacuación de la propia empresa activaron de inmediato el plan interno y sacaron a la totalidad del personal hacia un punto de reunión seguro, sin que se registraran heridos ni intoxicaciones graves.
El episodio no es aislado: La Laguna y la Región Centro concentran buena parte del corredor industrial de Coahuila, donde conviven plantas metalmecánicas, automotrices, maquilas y bodegas de almacenamiento. A nivel nacional, el IMSS estima que en México se registran alrededor de mil accidentes de trabajo al día, muchos de ellos vinculados a fallas en mantenimiento, capacitación deficiente o ausencia de cultura preventiva en los centros laborales. Un incendio que aquí se controló a tiempo podría, en otro contexto menos preparado, convertirse en una tragedia con pérdidas humanas.
La Ley de Protección Civil para el Estado de Coahuila establece que fábricas, empresas y comercios tienen la obligación de contar con programas de protección civil, señalización visible, rutas de evacuación claras, brigadas internas y capacitación permanente, además de presentar una autodeclaratoria anual de cumplimiento, mientras que municipios y Estado deben vigilar, supervisar y sancionar a quienes incumplan. Normas federales de seguridad y salud en el trabajo, como las enfocadas en prevención y protección contra incendios, refuerzan esta ruta: no basta con reaccionar cuando suenan las sirenas, la clave está en reducir al mínimo el riesgo antes de que la chispa exista.
Si en Tormex el protocolo funcionó, el siguiente paso lógico es que Torreón, el gobierno estatal y las propias cámaras empresariales transparenten cuántas empresas tienen sus programas internos actualizados, qué tan frecuentes son los simulacros, qué rutas de evacuación están certificadas y cuántas inspecciones efectivas se realizan cada año. La exigencia ciudadana es sencilla: que cualquier trabajadora o trabajador, desde una maquila de la Laguna hasta una bodega en la Región Centro, pueda salir con vida y a tiempo cuando algo se incendia.
Coahuila presume un músculo industrial que genera empleo y exportaciones, pero cada incendio en una planta recuerda que la productividad también se mide en vidas protegidas. La pregunta incómoda es si hoy, más allá del caso que salió bien, podríamos decir que en todos los centros de trabajo del estado la evacuación sería igual de rápida y sin heridos.














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