En una sola semana, Monclova reporta casi 10 millones de pesos en arranques, entregas y supervisiones de pavimentación y recarpeteo dentro del plan “Prendamos Monclova”, con obras en colonias como Guadalupe, Héroes del 47, Chinameca y la Zona Centro. Mientras tanto, el gobernador Manolo Jiménez impulsa un Gran Programa de Recarpeteo que presume más de 150 millones de pesos en Torreón y obras estratégicas como la rehabilitación del Libramiento Carlos Salinas, de más de 140 millones, y Ramos Arizpe suma otros 3.4 millones en una sola vialidad, en un año donde el recarpeteo y el bacheo se venden como sello de “desarrollo parejo” en todas las regiones.
En Monclova, el plan de inversión “Prendamos Monclova” se ha convertido en el eje de la narrativa municipal: sólo en la última semana se invirtieron casi 10 millones de pesos en recarpeteo y pavimentación, con obras en calles como Caracas y Anáhuac (colonia Guadalupe), España y Purísima (Héroes del 47), San Miguel (Zona Centro), además de Pedregal, Escuadrón 201 y Azteca en Chinameca. El propio Ayuntamiento reconoce que estas acciones se realizan “en coordinación con el gobernador Manolo Jiménez”, y que el objetivo es mejorar movilidad y seguridad vial como parte de un “desarrollo parejo” en todos los sectores.
La misma semana en que Monclova vende su narrativa de “calles encendidas”, el estado mueve fichas de mucho mayor calibre: la rehabilitación del Libramiento Carlos Salinas de Gortari, en Región Centro, se entregará con una inversión superior a los 140 millones de pesos impulsada por el Gobierno de Coahuila como obra estratégica para el transporte comercial e industrial. En la Laguna, el Gran Programa de Recarpeteo suma más de 150 millones de pesos y paquetes de pavimentación que superan los 9 millones sólo en colonias populares de Torreón como Tierra y Libertad, Francisco Villa y Bocanegra. En Ramos Arizpe, un solo frente de obra en la calle División, colonia El Mirador, supera los 3.4 millones de pesos, con rehabilitación integral de carpeta asfáltica y renovación de líneas de agua y drenaje, mientras el programa municipal de bacheo reporta más de 10 mil 800 baches reparados este año.
Desde el escritorio, el mapa luce bien: Monclova habla de desarrollo parejo; Torreón presume que se coordina con el “Gran Programa de Recarpeteo”; Ramos Arizpe repite que “cada calle rehabilitada es dignidad y futuro”. Pero en el terreno, vecinas y vecinos siguen preguntando lo mismo en todas las regiones: ¿cómo se decide qué calle se pavimenta primero?, ¿dónde queda el rezago en agua y drenaje cuando se invierte tanto en carpeta asfáltica?, ¿existe un plan estatal visible que ordene estas obras por urgencia social y no sólo por calendario político? Los comunicados oficiales hablan de “todos los sectores”, pero los datos públicos todavía no permiten ver con lupa qué colonias se están quedando fuera del reparto de maquinaria.
Si Coahuila quiere sostener el discurso de que el pavimento es sinónimo de bienestar, el siguiente paso no es un nuevo arrancadero de obras, sino un tablero estatal abierto. Un mapa claro —por municipio, colonia y calle— con monto invertido, fuente de financiamiento, tipo de obra (sólo carpeta o también agua y drenaje), empresa contratada y fecha de entrega, permitiría a la ciudadanía responder tres preguntas básicas: qué ya se hizo, qué se está haciendo y qué falta por hacer.
Sin esa radiografía pública, los millones en recarpeteo corren el riesgo de quedarse en la foto de inauguración. Con ella, en cambio, Monclova, Torreón, Ramos y el resto de las regiones podrían demostrar que el asfalto no sólo brilla recién puesto, sino que se coloca primero donde más lo necesita la gente.
El impulso a la pavimentación en Monclova, Torreón y Ramos muestra algo positivo: hay recursos, capacidad técnica y voluntad política para renovar vialidades y mover infraestructura pesada en varias regiones a la vez. Nadie se queja de que tapen baches o quiten terracería; al contrario, es de las obras más agradecidas cuando se hace bien y con sentido.
Lo que falta, y cada vez se nota más, es una brújula compartida: ¿quién decide qué calle va primero y por qué? Si el Gobierno de Coahuila y los municipios dan ese salto hacia la transparencia, el pavimento dejará de ser sólo símbolo de campaña para convertirse en un indicador real de justicia territorial y planeación a largo plazo.














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