En Monclova, la Universidad Tecnológica de la Región Centro de Coahuila celebró la graduación de la generación 2023–2025, integrada por decenas de Técnicos Superiores Universitarios en áreas clave para la industria regional; al mismo tiempo, el gobierno estatal firma convenios para capacitar a 2,000 personas rumbo a las nuevas inversiones y presume que Coahuila está en el top nacional para aprovechar el nearshoring. La pregunta es si ese discurso de “mano de obra calificada” se traduce en empleos concretos para quienes hoy se ponen la toga verde de la UTRCC.
La escena en el Teatro de la Ciudad de Monclova fue de orgullo familiar: filas de jóvenes con toga y estola verde recibieron su reconocimiento como TSU en desarrollo de negocios, energías renovables, mecatrónica, mantenimiento, procesos industriales y química ambiental, entre otras carreras ligadas a la manufactura y los servicios de la Región Centro. El rector Jesús Alfredo Oyervides encabezó la ceremonia acompañado de autoridades municipales y educativas, y se entregaron menciones especiales a los mejores promedios de la generación 23–25.
La graduación no llega sola: días antes, el Ayuntamiento de Monclova y el gobierno estatal anunciaron convenios con la UTRCC, la Universidad Autónoma de Coahuila, la Politécnica y el Tec Monclova para capacitar a por lo menos 2,000 personas entre enero y abril de 2026. El objetivo oficial es claro: alinear la formación de los estudiantes y de personas en reconversión laboral con los perfiles que exigen las nuevas plantas automotrices y de autopartes que se están instalando en el corredor industrial de la Región Centro.
A nivel estatal, el discurso de competitividad refuerza el mismo punto: estudios del IMCO y datos de la Secretaría de Economía han colocado a Coahuila entre las entidades mejor posicionadas para aprovechar el nearshoring, gracias a su mano de obra calificada, infraestructura y clima de seguridad. Entre enero y marzo de 2025, el estado concretó varios proyectos de inversión extranjera directa en autopartes, con miles de empleos formales proyectados, mientras que análisis nacionales subrayan que Coahuila, Nuevo León y Aguascalientes ofrecen mejores condiciones laborales e industriales que otros estados que aún batallan con la falta de personal calificado.
En ese mapa, la UTRCC y el resto de universidades tecnológicas juegan un papel silencioso pero crucial: cada año egresan nuevas generaciones de TSU e ingenierías en energía, mantenimiento, mecatrónica, sistemas productivos y gestión ambiental, no solo en Monclova sino también en el norte del estado. La UT del Norte de Coahuila, por ejemplo, acaba de celebrar su propia graduación 2025, con perfiles similares orientados a la industria y los servicios. La narrativa oficial dice que “los jóvenes ya están listos” para insertarse en las cadenas productivas, pero los datos finos de cuántos se colocan, en dónde y en qué condiciones, rara vez se comparten de manera desagregada.
Si Coahuila quiere presumir que es potencia del nearshoring gracias a su capital humano, el siguiente paso lógico es un tablero estatal de talento: tasas de titulación y de colocación laboral por universidad, carrera y municipio; salarios promedio de entrada; porcentaje de egresados que se quedan en la entidad y porcentaje que migra; número de empresas con convenios activos de prácticas y contratación. En el caso concreto de la UTRCC, eso implica publicar cada año cuántos Pumas entran a trabajos formales en la Región Centro, cuántos se reconvierten o cambian de sector y cuántos quedan en la incertidumbre o en la informalidad. Sin esos datos, las graduaciones corren el riesgo de convertirse en un ritual emotivo que no termina de cerrar el círculo entre aula, parque industrial y proyecto de vida.
Ver a una generación entera de jóvenes técnicos de la UTRCC cruzar el escenario en Monclova es un recordatorio poderoso de que el futuro de Coahuila no se juega solo en las negociaciones con inversionistas, sino en las aulas donde se forman quienes operarán esas plantas, diseñarán procesos y mantendrán la maquinaria andando. La Región Centro tiene hoy el talento, la infraestructura y la mirada internacional para aprovechar la ola de inversiones que viene.
La pregunta que queda, para gobiernos, empresas y universidades, es directa: ¿estamos dispuestos a medir con transparencia qué tan bien estamos conectando estos títulos verdes con empleos dignos, o seguiremos repitiendo que “hay mano de obra calificada” sin demostrarle a cada graduado en qué parte de esa historia cabe su nombre?














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