Por el Buen Fin y las peregrinaciones guadalupanas, Torreón sacó a la calle 170 agentes viales para cuidar el Centro, Cuatro Caminos y Galerías; al mismo tiempo, Saltillo moviliza más de mil 300 policías y Piedras Negras cerca de 200 elementos de los tres niveles de gobierno, en una carrera por blindar las compras y la movilidad en todo Coahuila.
En Torreón, la instrucción es clara: Tránsito y Vialidad desplegó un operativo especial con 170 elementos que trabajarán sin horario fijo, repartidos en tres zonas de alta concentración: el Centro histórico, el sector de Cuatro Caminos y el entorno de Galerías Laguna. La directora Martha Alicia Faz detalló que los agentes se colocan en bulevares como Revolución, Hidalgo, Juárez y Valdez Carrillo, así como en accesos al periférico Raúl López Sánchez, con la misión de prevenir accidentes, agilizar los cruces y apoyar a peatones. El mismo personal dará cobertura a las peregrinaciones guadalupanas, con cierres momentáneos y desvíos programados.
Saltillo, por su lado, decidió encender todas las alarmas: el alcalde Javier Díaz anunció un operativo masivo de seguridad y transporte que moviliza a más de mil 300 policías municipales, respaldados por Ejército, Marina y Guardia Nacional. La estrategia cubre no solo el Buen Fin, sino toda la temporada de fin de año, con vigilancia reforzada en zonas comerciales, bancos, paradas de transporte y corredores clave de la capital, bajo el discurso de que la coordinación entre corporaciones es lo que mantiene a la ciudad como “una de las más seguras del país”.
La Región Centro no se queda atrás: en Monclova, el Ayuntamiento puso en marcha un operativo con 77 elementos municipales más corporaciones estatales y federales, combinando patrullajes, vigilancia pedestre, policía en bicicleta y monitoreo del C2 en los principales corredores comerciales, en coordinación con cámaras empresariales como Canaco y Canacintra. En Piedras Negras, el banderazo al operativo reunió a corporaciones de los tres órdenes de gobierno para cuidar 12 plazas comerciales con alrededor de 200 elementos, mientras el gobierno estatal y la Policía Estatal anuncian un despliegue adicional en centros comerciales y zonas bancarias de todos los municipios.
Los números muestran un estado que se toma en serio el fin de semana más comercial del año: cientos de elementos, recorridos coordinados y presencia militar en algunos municipios. Lo que todavía falta es una cancha pareja de información: un tablero estatal de Buen Fin donde cualquier persona pueda ver, por ciudad y región, cuántos elementos se desplegaron, cuántos robos, fraudes, peleas o accidentes viales se registraron, cuánto tiempo tardó la respuesta policial y qué cambios hubo respecto al año anterior. Sin esos datos abiertos, cada banderazo corre el riesgo de ser más un acto político que una estrategia medible de seguridad y movilidad.
Que haya más patrullas en las calles durante el Buen Fin es, en principio, una buena noticia: nadie quiere hacer fila en la caja y, además, preocuparse por el cristal del carro o por cruzar un bulevar sin señalamientos claros. El reto para Coahuila es que estos operativos no vivan solo de la fotografía del arranque, sino de resultados comprobables y compartidos entre municipios.
La pregunta para la ciudadanía es incómoda pero necesaria: ¿nos conformamos con ver más uniformes en las esquinas estos días, o empezamos a exigir cifras claras que demuestren si ese despliegue realmente nos cuidó… o solo desfiló junto con las ofertas?














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