En lo que va del año, la Región Lagunera acumula once homicidios derivados de riñas, un repunte que genera alarma y presión ciudadana. En redes vecinales circulan exigencias de justicia, mientras patrullas y retenes refuerzan rutas conflictivas. La Fiscalía General investiga el caso más reciente de un joven encontrado con heridas múltiples, en una zona de colonias y anexas. Este ciclo de violencia importa para Coahuila porque evidencia que ni siquiera las zonas urbanas consolidadas están exentas de escaladas; si no se contiene aquí, el contagio homicida podría replicarse en municipios medios e incluso rurales.
El delegado de la Fiscalía en la Laguna 1, Carlos Rangel Gámez, confirmó que los peritos ya recaban pruebas y testimonios en el caso del joven localizado este fin de semana en una colonia, con múltiples golpes y heridas de arma blanca; se espera que en días se tengan resultados contundentes para ubicar responsables.
Las autoridades han intensificado operativos en colonias y ejidos, con mayor patrullaje, presencia táctico-preventiva y vigilancia en puntos estratégicos donde suelen originarse conflictos. A su vez, exhortan a la denuncia ciudadana y colaboración vecinal para cortar rutas de escalada violenta.
Hasta ahora se ha confirmado que Coahuila mantiene una de las tasas más bajas de homicidios dolosos del país, aspecto que —según autoridades— refleja que estos 11 casos por riñas son excepciones dentro de una tendencia estable. Pero todavía no está claro si esos homicidios obedecen a pactos entre bandas, disputas personales o brotes de violencia espontánea.
Comparado con otras regiones del estado, la Laguna tiene mayor densidad poblacional y movilidad, lo que podría alimentar tensiones latentes. Si otros municipios de Coahuila no prevén ese riesgo, podrían afrontar oleadas similares sin preparación institucional suficiente.
Once muertes no pueden verse como cifra aislada ni como fatalidad inevitable. Si la seguridad no logra anticipar la riña antes de que termine en homicidio, estaremos resignados. ¿Queremos un Coahuila donde el diálogo vecinal atenúe la violencia o uno que funcione con operativos reactivos sin prevención real?














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