En los chats de agencias de viajes y entre los operadores turísticos de Coahuila, la noticia se comparte como un procedimiento de rutina necesario: el Teleférico de Torreón, uno de los atractivos más importantes del estado, suspenderá su servicio temporalmente. Este paro programado no es solo un asunto local, sino que pone de relieve la importancia del mantenimiento preventivo para toda la infraestructura turística de Coahuila, desde los Pueblos Mágicos hasta los parques industriales.
El cierre, programado del 16 al 27 de septiembre, obedece a un mantenimiento “extraordinario” en el sistema electromecánico, supervisado por técnicos especializados de una empresa italiana. Este tipo de paros técnicos son un protocolo estándar a nivel internacional para garantizar la máxima seguridad de los miles de usuarios que recibe el complejo anualmente.
Desde el gobierno estatal se presenta esta acción como un acto de responsabilidad y un ejemplo de los altos estándares con los que deben operar los destinos turísticos de Coahuila. La exigencia de la iniciativa privada es que este nivel de rigor en el mantenimiento y la seguridad se aplique de manera transparente en todos los atractivos que reciben fondos públicos en la entidad.
Esperamos que este cierre para realizar mejoras adicionales en las áreas de servicio del complejo del Cristo de las Noas, una demanda recurrente de los visitantes para mejorar la experiencia turística integral.
La seguridad no es negociable, y el mantenimiento preventivo es la mejor inversión para proteger la reputación turística de Coahuila. La pausa en el Teleférico de Torreón es un recordatorio de que la infraestructura exitosa no solo se construye, sino que se cuida. ¿Estamos aplicando este mismo estándar de excelencia y previsión en todos los proyectos y servicios públicos del estado?














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