El 7 de agosto de 2025, una mujer de 56 años fue encontrada sin vida dentro de su vivienda en la colonia Hacienda del Rosario, en Parras de la Fuente. Su cuerpo, en avanzado estado de descomposición, presentaba huellas de haber sido parcialmente devorado por los perros con los que vivía, un grupo de entre diez y diecisiete animales. El hallazgo fue posible después de que familiares y vecinos reportaran varios días sin tener noticias suyas.
Al forzar la entrada, personal de bomberos y autoridades municipales encontraron la escena en el pasillo principal. El lugar fue asegurado de inmediato por la Policía Municipal y la Policía Civil de Coahuila, mientras peritos de la Fiscalía realizaban las diligencias. El cuerpo fue trasladado para la necropsia de ley, y los animales quedaron bajo resguardo de brigadas de protección animal para su evaluación y atención.
Vecinos señalan que la mujer vivía sola y rara vez recibía visitas, lo que pudo retrasar el descubrimiento. El caso ha generado preocupación por la falta de redes de apoyo y por la convivencia de un gran número de animales sin supervisión constante. Autoridades locales han reiterado la importancia de reportar a tiempo cualquier señal de riesgo, tanto para personas como para mascotas.
El episodio deja una doble alerta: la necesidad de reforzar la solidaridad comunitaria hacia quienes viven en aislamiento, y de impulsar campañas de bienestar y control animal que eviten que la convivencia termine en tragedia.
Más allá del dolor que provoca este suceso, queda claro que prevenir el aislamiento y atender el bienestar animal no son temas menores. La empatía y la vigilancia vecinal pueden marcar la diferencia entre la vida y la soledad que se vuelve irreversible.














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