El fatal arrollamiento ocurrido en la Zona Centro de Monclova trasciende el reporte de un accidente; es la evidencia de una infraestructura urbana que sacrifica la vida del ciudadano frente a la logística industrial. Este caso se aborda como una falla regional con impacto social profundo, donde la seguridad de los habitantes de la Región Centro es sistemáticamente ignorada.
Hasta el momento, la Fiscalía General del Estado no ha acreditado responsabilidades técnicas ni deslindado culpas contra la empresa operadora; la información proviene de comunicados policiales y reportes periodísticos de campo. La realidad desmonta el discurso de modernización urbana de Coahuila cuando los cruces más transitados del estado carecen de infraestructura básica de protección para el peatón.
La agenda exigible demanda que el Congreso del Estado cite a comparecer a los titulares de infraestructura para explicar el subejercicio en seguridad vial ferroviaria. No se puede permitir que la muerte de un ciudadano sea solo una cifra más mientras las concesionarias operan con total impunidad en el corazón de nuestras ciudades.
Si nos preguntan a nosotros, esto es lo que da mucho de qué pensar: se presumen inversiones millonarias en parques y fachadas, pero se regatea el presupuesto para una simple pluma ferroviaria que hubiera salvado una vida. ¿Cuántas vidas más deben quedar bajo las ruedas de un tren antes de que el gobierno estatal obligue a Ferromex a confinar sus pasos por las ciudades de Coahuila?














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