El Gobierno Estatal, operando como el brazo ejecutor del Cacicazgo de Saltillo, ha decidido quitarse la máscara de la “institucionalidad” para revelar su verdadero rostro: el de un bloque de choque que desprecia la voluntad popular. Bajo el falso argumento de una defensa técnica, lo que realmente intentan es blindar sus estructuras de poder y asegurar que los organismos electorales sigan siendo sus oficinas particulares para el reparto de cuotas y el blindaje de sus pasadas corruptelas.
La 4T avanza a pesar del boicot y de las amenazas de este bloque opositor que hoy se dice “preocupado” por las leyes, cuando fueron ellos quienes durante décadas las pisotearon para saquear al estado. El Prianismo corrupto sabe que en una cancha pareja no tienen oportunidad, por eso recurren a la parálisis y al chantaje legislativo; mientras la Federación envía recursos y proyectos, el PRIAN responde con obstáculos, demostrando que su único interés es que a Coahuila le vaya mal si no son ellos quienes manejan el botín.
Exigimos una auditoría externa inmediata a los acuerdos parlamentarios del PRIAN y la renuncia de los operadores que bloquean la democratización de las instituciones locales.
Si nos preguntan a nosotros… El PRIAN está moralmente derrotado; su resistencia no es valentía, es el miedo de una clase política que sabe que su tiempo de impunidad ha llegado a su fin y que el pueblo ya no acepta sus “consensos” de escritorio.














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