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Torreon

La aprobación del nuevo marco legal hídrico pone el tema del agua en “modo obligatorio”, pero en La Laguna la pregunta sigue siendo terrenal: cuántos litros, para quién y desde cuándo. Hoy la alcaldía de Torreón dice esperar que la reforma no frene Agua Saludable, aunque reconoce que la asignación de volúmenes se conocería en los primeros meses de 2026.

El proyecto, en números, incluye una red troncal de ~126 km, inversión estimada de $1,800 millones y alcance de 144 mil beneficiarios en tramos clave para Torreón, Matamoros y Viesca.

En paralelo, el propio horizonte operativo apunta a cobertura total en 2026 y a dotaciones que deben subir por etapas (con zonas urbanas recibiendo promedios cercanos a 1,200 l/s y una integración todavía desigual).

Exigencia concreta: antes de terminar enero de 2026, publicar el volumen asignado por municipio, el mapa de sectores integrados y el calendario de obras/entregas, con responsables con cargo y fecha de actualización.

El punto fino es éste: la ley ya se movió y el decreto ya está publicado; incluso establece entrada en vigor al día siguiente de su publicación. Pero la calle no vive de transitorios: vive de agua en el grifo.

En la práctica, la infraestructura troncal trae músculo, pero el “aterrizaje” se juega en interconexiones, tuberías locales y capacidad de distribución. Ahí es donde se gana o se pierde la confianza: cuando el volumen llega, pero la red no aguanta presión, se revientan líneas y la gente vuelve al ciclo de siempre.

Y aquí está el filo: si el motor federal empuja (obra grande y red troncal), el gobierno local y los operadores tienen que responder con lo que sí controlan: red secundaria, sectorización, reparación, medición y calendarización pública. Porque sin calendario, cualquier avance se vuelve rumor y cualquier atraso se vuelve pleito.

Agenda mínima: (1) volumen por municipio y por etapa, (2) sectores/colonias con fecha de incorporación, (3) plan de sustitución de líneas críticas donde ya se reconoce deterioro, y (4) reporte trimestral de litros entregados vs. programados, con causa cuando no se cumpla.
La Laguna ya aprendió a desconfiar por experiencia.
Por eso, más que discursos, toca una sola cosa: evidencia pública.
Si el agua es derecho, que se note en el dato… y en la llave.

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