El gobernador Manolo Jiménez anunció que esta semana viajará a Ciudad de México para reunirse con autoridades federales y exigir avances en el caso AHMSA, la siderúrgica declarada en quiebra en noviembre de 2024 con deudas que superan los 3,900 millones de dólares y que mantiene en vilo a miles de familias de la Región Centro-Desierto de Coahuila.
El anuncio salió desde Monclova: el gobernador confirmó que sostendrá reuniones miércoles y jueves en la capital del país para revisar personalmente cómo va el concurso mercantil y la liquidación de Altos Hornos de México. En sus propias palabras, el Estado tiene “toda la voluntad” para apoyar la reactivación económica, pero la resolución de fondo depende del Poder Judicial federal y de los inversionistas interesados en los activos de la empresa. La señal llega tarde, pero llega: la planta ya fue declarada en quiebra tras no lograr acuerdos con acreedores, y un síndico fue instruido por la jueza a vender bienes y derechos para pagar la enorme deuda acumulada.
El viaje se da en un contexto donde el tema AHMSA ya está en la agenda federal. La propia presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado, en giras por el norte del país, que uno de sus compromisos es resolver la situación de la acerera con una lógica clara: “primero los trabajadores”, por encima de otros acreedores. En encuentros previos con el gobernador se han revisado proyectos estratégicos para Coahuila, incluyendo la reactivación económica de la Región Centro y la modernización de la carretera Saltillo–Monclova como pieza clave para atraer inversión y abaratar la logística industrial. Es decir, hay narrativa y voluntad política desde la Federación; falta aterrizarla en una ruta puntual para quienes llevan meses marchando y bloqueando carreteras.
Mientras los gobiernos afinan discursos y agendas, la vida cotidiana en la Región Centro sigue marcada por la incertidumbre. La quiebra ordenada de AHMSA implica la liquidación de activos para cubrir apenas una fracción de las deudas, y en la práctica ha dejado a miles de trabajadores y pensionados con salarios caídos, pensiones recortadas y semanas sin ingreso formal. Estudios académicos y reportes de prensa coinciden en que la acerera llegó a representar hasta 20 % de la economía local de Monclova, y que su colapso arrastró a proveedores, comercios y servicios que vivían de la nómina acerera. No es solo “un caso judicial”: es una región entera acostumbrada a medir el tiempo según el turno del alto horno, ahora apagado.
En este escenario, el viaje de Manolo a CDMX puede ser un parteaguas… o una foto más. La 4T ya se colocó del lado de las y los trabajadores al plantear que el proceso debe priorizar sus derechos; el gobierno estatal insiste en que ha mantenido diálogo constante con la Federación y que sus prioridades son claras: AHMSA y la carretera Saltillo–Monclova. Lo que falta es un mecanismo conjunto y público. Coahuila necesita que de estas reuniones salga algo muy concreto: una mesa tripartita formal —Federación, Estado y representantes de exobreros— con un calendario visible de pasos del concurso mercantil, metas para el pago de adeudos laborales, claridad sobre la venta de activos y cortes trimestrales de información abiertos a cualquier familia de Monclova que hoy se pregunte cuánto más puede aguantar.














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