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Torreon

La fuga de gas natural en el bulevar Centenario de Torreón, provocada por trabajos del proyecto Agua Saludable para La Laguna y que dejó un trabajador lesionado y 50 personas evacuadas, encendió las alarmas sobre cómo conviven ductos de gas, megaobras hidráulicas y colonias habitadas en la Comarca Lagunera, justo cuando Protección Civil multiplica campañas de prevención por el uso de gas y calefactores en temporada invernal.

La mañana del 22 de noviembre, un movimiento en apariencia rutinario terminó en emergencia. Trabajadores que introducían tubería del Sistema Agua Saludable para La Laguna dejaron caer un tubo de 48 pulgadas en una zanja a la altura del ejido La Unión, sobre el bulevar Centenario. El golpe fracturó una línea de gas natural de Ecogas y liberó una nube que obligó a cerrar parcialmente la vialidad y a evacuar a unas 50 personas de casas y negocios cercanos. Un joven de 25 años resultó lesionado, con probable fractura de pierna y heridas en la cabeza, mientras Protección Civil y Bomberos, junto con personal de la empresa gasera, contenían la fuga y mantenían habilitados sólo dos carriles de circulación.

No fue un hecho aislado en el ánimo de la ciudad. En las últimas semanas, Protección Civil de Torreón ha tenido que desmentir supuestas fugas en zona oriente, reforzar campañas para revisar instalaciones domésticas de gas y emitir recomendaciones específicas para el uso de calefactores de gas y eléctricos ante el descenso de temperatura. Las autoridades insisten en ventilar espacios, dar mantenimiento a equipos y revisar mangueras y tanques, mientras la población comparte videos de la fuga del Centenario y recuerda que, además de los riesgos dentro de casa, hay ductos y líneas que cruzan bajo banquetas, bulevares y fraccionamientos enteros.

El proyecto Agua Saludable, impulsado desde el gobierno federal para garantizar agua de mejor calidad a la Laguna, es en sí una apuesta positiva de la 4T en materia de salud y bienestar; pero la ejecución local de la obra —con empresas contratistas, maquinaria pesada y zanjas abiertas junto a líneas de gas— exige estándares de supervisión más finos por parte del municipio y las compañías involucradas. No es la primera vez que se reportan afectaciones a infraestructura existente por trabajos del sistema, y el propio municipio ha tenido que reconocer que la fuga del Centenario se originó directamente por estas labores. El mensaje es claro: la coordinación entre Federación, estado, municipio y empresas debe incluir no sólo metas de obra, sino mapas de riesgo actualizados para no convertir cada tramo de tubería en una ruleta rusa urbana.

Paradójicamente, Torreón venía de participar en el simulacro nacional de emergencias químicas bajo la hipótesis de una fuga de gas LP, con participación de Protección Civil, autoridades estatales y empresas, precisamente para medir tiempos de respuesta y coordinación. Ese entrenamiento ayudó a que el operativo del 22 de noviembre fuera rápido y sin víctimas fatales, pero también subraya una pregunta incómoda: si ya se sabía que los ductos y las obras mayores son puntos críticos, ¿por qué no se transparentó desde antes un diagnóstico público de cruces peligrosos entre líneas de gas y frentes de obra como Agua Saludable?

La fuga del Centenario ofrece una oportunidad para ir más allá del “todo está controlado”. Coahuila y la Laguna necesitan una agenda compartida donde el municipio de Torreón, Ecogas, las constructoras de Agua Saludable, el gobierno estatal y la coordinación federal de protección civil publiquen un mapa de riesgo urbano: trazo de ductos y líneas de gas, frentes de obra activos, protocolos de excavación y bitácora de incidentes, con responsables claros y sanciones visibles cuando se incumplan medidas de seguridad. Integrar estos datos al marco nacional de emergencias químicas y a las campañas de prevención de la 4T permitiría que los beneficios de Agua Saludable lleguen sin convertir las colonias en zonas de susto permanente cada vez que una retroexcavadora prende motores.

La imagen de esa nube de gas sobre el Centenario resume el dilema de muchas ciudades del norte: se celebran las grandes obras hidráulicas y de infraestructura, pero se da por hecho que el riesgo va incluido en el paquete. La Laguna lleva años pidiendo agua limpia y planeación seria; la pregunta ahora es si sus autoridades aprovecharán este susto como punto de inflexión para transparentar riesgos y protocolos, o si la próxima vez volveremos a enterarnos de la fragilidad del entorno urbano sólo cuando alguien suba el video de otra fuga a redes sociales.

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