Este domingo 23 de noviembre, desde las 8:00 de la mañana, el Auditorio Municipal de Torreón será la sede donde alrededor de mil 856 jóvenes de la clase 2007 y remisos se jueguen en una tómbola la forma en que cumplirán su Servicio Militar Nacional, en un sorteo organizado por la Junta Municipal de Reclutamiento y la Secretaría del Ayuntamiento en coordinación con la Sedena; al mismo tiempo, municipios coahuilenses como Múzquiz preparan sorteos similares y la Defensa Nacional llamó a toda la clase 2007 del país a presentarse el 23 o el 30 de noviembre en sus juntas de reclutamiento para definir si harán el servicio encuadrados o quedarán a disponibilidad, trámite clave para futuros estudios y trabajos.
En Torreón, la escena será la de cada noviembre: jóvenes con carpeta bajo el brazo, papás y mamás que los acompañan hasta la puerta y una fila que avanza hacia el Auditorio Municipal, en Prolongación Colón y calle Delicias, donde las autoridades esperan a los mil 856 conscriptos que hicieron el trámite de cartilla a tiempo. Ahí, la tómbola marcará si les toca presentarse cada semana en un cuartel o solo quedar registrados “a disponibilidad”, como marca la ley.
Lo que pasa en la Laguna no es aislado. La Sedena definió que el sorteo del Servicio Militar Nacional para la clase 2007 y remisos se haga los domingos 23 o 30 de noviembre en todo el país, y en Coahuila municipios como Múzquiz ya convocaron a decenas de jóvenes a la Casa de la Cultura para el mismo día 23. La idea oficial es clara: que nadie se quede sin completar el proceso y que el resultado sea parejo y transparente, con las mismas reglas para todos.
En el papel, el Servicio Militar es un deber ciudadano que debería formar en disciplina, respeto a la ley y apoyo a la comunidad. En la práctica, muchos chavos de Coahuila lo viven más como requisito: hay que ir al sorteo, ver si sale bola blanca, azul o negra, cumplir con el cuartel si toca y guardar la cartilla para cuando la pida la escuela, la empresa o un trámite de gobierno. Lo que casi nunca se explica en los comunicados es qué tipo de capacitación reciben, en qué acciones concretas participan y cómo se conecta ese año con los problemas reales de sus colonias: seguridad, desastres naturales, protección civil, incluso programas sociales donde el Gobierno de México necesita mano joven organizada.
Ahí hay una oportunidad. Si la Sedena ya está poniendo la fecha y las reglas para todo el país, los gobiernos municipales y el estado pueden dar el siguiente paso: hacer público cuántos jóvenes encuadran y cuántos quedan a disponibilidad en cada municipio, en qué actividades participan quienes van al cuartel, cuántas horas destinan a apoyo comunitario y qué resultados se logran cada año. Con un tablero sencillo, abierto, Coahuila podría mostrar que este acto cívico no se queda solo en la foto de la tómbola, sino que se conecta con una ruta de formación útil y con la agenda de bienestar y construcción de paz que impulsa la 4T desde lo federal.
La generación 2007 de Coahuila está dando su primer paso formal como ciudadanía adulta en un salón con una urna llena de pelotas. El sorteo ya está anunciado, las sillas ya están listas; lo que falta por definirse no es solo la bola que le toque a cada quien, sino si ese año de servicio se quedará en trámite o se convertirá en una verdadera escuela de compromiso con su comunidad.














Comments are closed