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Estado

En días recientes, Torreón se detuvo un segundo por un mensaje que no grita, pero pega: en una motocicleta apareció un cartel con la frase “Vencí el cáncer”, y la ciudad respondió con emoción. El momento es íntimo, pero el tema es público: mientras INEGI reporta que en 2024 la tasa de defunciones por tumores malignos subió 2.3 por cada 100 mil habitantes frente a 2023, Coahuila no puede conformarse con campañas bonitas: necesita calendario, capacidad y seguimiento. La exigencia concreta es simple: que Salud estatal y el IMSS publiquen metas y fechas verificables de detección y que el Gobierno estatal ponga recursos medibles, no solo discurso.

El video funciona porque es humano: una persona celebrando vida, sin producción ni poses. Esa es la parte luminosa, la que en diciembre cae como agua en el desierto: esperanza. Pero también deja una pregunta incómoda: ¿cuántas familias viven la otra cara en silencio, esperando estudio, esperando consulta, esperando una llamada?

Aquí hay algo importante: cuando la detección llega, salva tiempo y salva sufrimiento. Y sí existen esfuerzos que se pueden escalar. En 2025 se difundió un calendario de mastógrafos móviles del IMSS con presencia en Torreón y la Comarca, lo cual demuestra que el “cómo” existe; el reto es continuidad, cobertura y que la gente se entere sin perderse en trámites.

El Gobierno estatal también ha movido campañas de prevención, pero la pregunta ciudadana ya no es “¿hay campaña?” sino “¿cuántos estudios se hicieron, cuántos faltan y en qué plazo?”. Y ahí es donde el contraste se vuelve político: si el motor federal empuja capacidad (IMSS en territorio), el Estado —hoy encabezado por Manolo— tiene que responder con logística, presupuesto y transparencia. Sin pretextos, con números.

Para que esto no se quede en emoción de un día: en enero de 2026, la Secretaría de Salud de Coahuila y el IMSS en Coahuila deberían publicar un calendario semestral de detección para La Laguna, y un reporte con tres indicadores sencillos: estudios realizados, tiempos promedio de cita y porcentaje de casos canalizados. Y que haya corte trimestral público, porque la salud no se administra con “ánimo”: se administra con metas.

Si nos preguntan a nosotros, esto es lo que da mucho de qué pensar: una victoria individual logró lo que mil spots no logran—que la gente vuelva a hablar de cuidarse. La pregunta es directa: ¿vamos a dejar que la esperanza sea viral… o la vamos a volver política pública con fechas, cupos y seguimiento real?

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